martes, 20 de mayo de 2014

La muerte de Cristo

Campanas que suenan en un convento gris,
enorme, con palomas en el techo,
los dioses y los santos asisten estupefactos
al deterioro de la vida, a la momificación
de lo terrenal, al ritual de lo pagano.
Esa cruz en el cielo dibuja mucho más
que una orden, una bendición, una obediencia.
Significa el fin de la libertad,
la crucifixión de la revolución,
la muerte del revolucionario.
Bajen al Cristo de la cruz y pónganlo
a caminar junto al desamparado,
es decir, del lugar donde nunca
debería haber dejado de estar.
Dejen su claustro y vayan corriendo
a tomar su lugar de lucha junto
al pueblo humilde, y si se pierden,
no se preocupen, observen a su Cristo,
ya no está en la cruz, ahora es uno de los
descamisados y cabecitas negras,
pero libre de todo dogma
y con el espíritu rejuvenecido.

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