Voy a llenar estas páginas vacías con tinta china,
con la tinta de la mentira y la verdad.
No va a importarme ser secuestrado
por los espíritus de la falacia,
el miedo y el dolor, no va a importarme.
Voy a discutir cada noche con los cuervos
que se posan sobre mi ventana y
voy a invitarlos a tomar un vaso de veneno,
y brindar en tu honor. Voy a dispararle uno a uno
para que la habitación quede cubierta de sangre y plumas negras.
Voy a exorcizar tu sufrimiento con un disparo de gracia
en la frente de los recuerdos, en la viva muerte,
en la historia de nuestro silencio, en el segundo más eterno.
Voy a sintetizar tu vida en las pulsiones de lo caliente y lo frío
y, cuando ya nadie te mire, vas a quedar al descubierto.
Tu sábana va a caerse de la cama del deseo y vas a volverte inmortal,
rodeada de sangre y plumas negras que se esparcen a tu alrededor,
y ahí, dirás, he tenido el placer de conocerte.
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